Criollo vivio una noche irrepetible en Sushi Oda

Cuando Luis Arellano se sentó a imaginar una noche junto al equipo de Sushi ODA, lo que surgió no fue un menú de colaboración en el sentido tradicional. Fue algo más cercano a un diálogo: dos visiones que se respetan, se cuestionan y terminan construyendo algo que ninguna de las dos hubiera hecho sola.
La velada reunió a un grupo reducido de comensales que tuvieron el privilegio de asistir a ese momento. Los platos transitaron entre referencias mexicanas llevadas a su expresión más destilada y la precisión japonesa que define cada pieza de Sushi ODA. No fue fusión. Fue traducción. Cada bocado era algo conocido que de pronto se decía en otro idioma, y ese idioma resultaba ser el tuyo.
En Tanaka Hospitality entendemos que las colaboraciones más memorables no ocurren cuando dos cocineros comparten recetas, sino cuando comparten formas de ver. Luis Arellano y Sushi ODA comparten una: la convicción de que en la cocina, la honestidad no es una virtud opcional.






